Arquitectura: pabellones de lectura en el Parque del Retiro
El 12 de diciembre pasado los alumnos de Arquitectura de la Universidad Francisco Marroquín presentaron en el campus de UFM Madrid el resultado de un proyecto académico tan exigente como inspirador: el Pabellón de Lectura en el Parque del Retiro.
El ejercicio se desarrolló a partir de una necesidad real y concreta. Cada mes de mayo se celebra en el Paseo de Fernán Núñez la Feria del Libro de Madrid, lo que convirtió el Parque del Retiro en un gran espacio de encuentro entre lectores, autores y editoriales. A partir de ese contexto, los estudiantes afrontaron el reto de imaginar espacios de lectura permanentes o temporales, para integrarlos en el parque con respeto, sensibilidad y criterio arquitectónico.

Intervenir sin imponer: arquitectura en relación con el entorno
Cada alumno eligió un emplazamiento distinto dentro del parque. La premisa era clara: intervenir de forma responsable, comprendiendo el contexto inmediato —los árboles, la topografía y los recorridos existentes— no como obstáculos, sino como condicionantes que enriquecieron el proyecto.
De ese modo, algunos pabellones quedaron enterrados parcialmente; otros se adaptaron a terrenos irregulares; en algunos casos, se dispusieron aperturas hacia el paisaje, mediante transparencias, mientras en otros se priorizaron la intimidad y el recogimiento.
También se hicieron conexiones entre las propuestas y distintos hitos del parque, como el estanque del Palacio de Cristal, la biblioteca, la Rosaleda del Retiro y el propio Paseo de Fernán Núñez, lo que permitió integrar cada pabellón en una red de espacios culturales y paisajísticos ya existentes.

Aprender haciendo: técnica, material y concepto
A lo largo del semestre, los alumnos trabajaron no solo sobre el concepto arquitectónico, sino también sobre el de la historia y la evolución del Parque del Retiro, así como diversas técnicas de representación y fabricación.

En la asignatura Fabricación de Modelos, se trabajó con cartulinas, PVC, PETG y metacrilato; se soldaron estructuras con alambre; se realizaron encofrados de yeso; y se aplicaron técnicas como el vacuformado o la deformación de materiales mediante calor. Como resultado se obtuvieron diversas maquetas, en las que cada material reforzó la idea del proyecto: transparencias relacionadas con la luz, estructuras ligeras, integradas en el entorno, o formas orgánicas que evocan la naturaleza del parque.
La representación gráfica se completó con técnicas como el linograbado y el collage, aprendidas en las clases de dibujo, lo que aportó una dimensión artística y narrativa que trascendió el plano técnico.

Un proyecto verdaderamente transversal
El proyecto final fue posible gracias al trabajo coordinado de todo el claustro: Rubén Picado y María José, en el área de diseño; Sebas y Víctor, en dibujo e historia; y Gilberto Ruiz, en el desarrollo de las maquetas. Esta colaboración permitió a los estudiantes vivir una experiencia académica integral, en la que ideas, técnica, historia y ejecución se entrelazaron.
La presentación del 12 de diciembre no constituyó únicamente una entrega académica, sino la evidencia de que, cuando se confía en los alumnos y se les exige rigor, la creatividad florece. Y con ella, proyectos que imaginan una ciudad —y una sociedad— más libres, más responsables y más bellas.

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